Todos creemos que nos daríamos cuenta. Que si alguien nos mintiera a la cara, algo lo delataría. Los datos dicen otra cosa: en un gran repaso de más de doscientos estudios, Charles Bond y Bella DePaulo (2006) encontraron que la gente distingue mentiras de verdades alrededor del 54% de las veces, apenas por encima de lanzar una moneda. Así que, si quieres saber cómo saber si alguien miente, lo primero es aceptar que no existe un gesto mágico. Lo segundo, aprender qué señales tienen respaldo, cuáles son mitos y cómo preguntar para que la verdad tenga espacio para salir.
Por qué es tan difícil saber si alguien miente
Porque el cuerpo no tiene una reacción que aparezca solo al mentir. Lo que existe son emociones, como el miedo a que te descubran o la culpa, y esfuerzo mental, porque hay que inventar y después recordar lo inventado. Las dos cosas pueden dejar huellas. El problema es que una persona sincera también siente miedo y hace esfuerzo, sobre todo si nota que sospechas de ella.
Además, mucha gente que miente ensaya. El mentiroso habitual tiene práctica y se ve tranquilo, mientras que el honesto tímido se pone nervioso. Por eso los gestos sueltos confunden tanto.
Las señales más útiles y cuánto vale cada una
1. Cambios respecto a su conducta habitual
Lo más útil es comparar a la persona consigo misma. Si tu pareja siempre te cuenta su día con lujo de detalles y hoy, cuando le preguntas por la cena con sus compañeros, contesta en dos palabras y cambia de tema, eso es un cambio. Si siempre es de pocas palabras, no lo es. Para esto necesitas conocer su línea base, que explico en cómo leer a las personas.
Fíjate sobre todo en cuándo aparece el cambio. Si ocurre justo al tocar un tema concreto y desaparece cuando hablan de otra cosa, ese tema tiene algo. Qué tiene, todavía no lo sabes.
2. Microexpresiones
Paul Ekman, el psicólogo que más ha estudiado las expresiones de la cara, describió las microexpresiones: emociones que aparecen en el rostro durante una fracción de segundo, antes de que la persona las tape con otra expresión. Ekman y su colega Wallace Friesen las describieron revisando en cámara lenta entrevistas grabadas. Que se puedan ver en una conversación real y que entrenarse sirva para detectar mentiras está poco probado: un experimento de 2019 con 90 participantes (Jordan y colaboradores) no encontró mejora en quienes recibieron el entrenamiento.
Un ejemplo: le preguntas a un socio si está de acuerdo con el reparto y, antes de su "claro, perfecto", ves un destello de enojo en su cara, con las cejas que bajan y los labios que se aprietan. Si la emoción fue real, una microexpresión te dice qué sintió, no por qué. Puede que el reparto le parezca injusto y no se atreva a decirlo, o puede que se haya acordado de otra cosa. Sabes dónde preguntar. La respuesta todavía no la tienes.
3. Incongruencias entre lo que dice y lo que hace su cuerpo
Cuando las palabras y el cuerpo van por caminos distintos, hay algo que mirar. Alguien dice "sí, me encanta la idea" mientras niega levemente con la cabeza. Tu hijo jura que "todo bien en el colegio" con los hombros caídos y la voz apagada. Un cliente dice "me interesa" y en ese mismo momento se echa hacia atrás en la silla. Ekman también describió gestos que se escapan a medias, como un pequeño encogimiento de hombros mientras alguien afirma algo con seguridad, que puede delatar duda.
La incongruencia señala un conflicto interno. Puede ser una mentira o puede ser una duda que la persona no se atreve a decir.
4. La historia en sí
Investigadores como el psicólogo Aldert Vrij sostienen que se aprende más de lo que la persona cuenta que de sus gestos. Mentir exige más trabajo mental que decir la verdad, y eso se nota en el relato:
- Pocos detalles concretos (qué se dijo, quién estaba, cómo era el lugar) o detalles que nadie puede comprobar.
- Respuestas que esquivan lo preguntado: "¿Estuviste ahí?" "¿Yo? ¿Y por qué iba a estar ahí?".
- Una historia demasiado ordenada, contada exactamente igual cada vez, como si estuviera memorizada.
- Dificultad para contarla en otro orden. Vrij y su equipo encontraron que pedir que se relate un hecho de atrás hacia adelante ayuda a notar el engaño, porque añade carga mental a quien ya está ocupado inventando.
Mitos que te hacen acusar a inocentes
"Si mira hacia un lado, está inventando"
La idea de que mirar arriba a la derecha (o a la izquierda, según quién lo cuente) significa que alguien inventa viene de la programación neurolingüística y se repite en miles de videos. El psicólogo Richard Wiseman y su equipo la pusieron a prueba en 2012 y no encontraron ninguna relación entre la dirección de la mirada y la mentira. Hacia dónde mira alguien no te dice nada sobre si es sincero.
"El que miente no te mira a los ojos"
Un equipo internacional de investigadores preguntó a personas de 58 países cómo se reconoce a un mentiroso, y "evita la mirada" fue la respuesta más repetida. Tampoco se sostiene. Mirar a los ojos depende de la cultura y de la timidez, y el mentiroso con experiencia sabe que se espera que te mire, así que te mira. Hay quien sostiene la mirada más de lo normal precisamente cuando miente, para parecer sincero.
"Si se toca la nariz o se mueve mucho, miente"
Los nervios no prueban nada. En la revisión de Bella DePaulo y sus colegas (2003) sobre más de cien posibles señales de engaño, la mayoría de las que la gente cree que delatan una mentira tuvieron una relación débil o nula con ella. Hay personas que se mueven mucho siempre, y otras que se quedan quietas como estatuas justo cuando mienten, porque se están controlando.
El error de Otelo: el inocente nervioso
Ekman bautizó la trampa más peligrosa de este tema como el error de Otelo. En la obra de Shakespeare, Otelo acusa a Desdémona de serle infiel. Ella, aterrada al ver que no le cree, muestra miedo y angustia, y Otelo toma ese miedo como prueba de su culpa. La mata. Desdémona era inocente: tenía miedo porque no le creían.
Lo mismo pasa en una pareja cuando uno pregunta, ya en tono de acusación, "¿con quién hablabas por WhatsApp?". La otra persona se pone nerviosa, se enreda, se defiende. Ese nerviosismo puede venir de la culpa o de saber que no le van a creer diga lo que diga. Desde fuera se ven igual.
Por eso la regla principal es esta: ninguna señal sola prueba una mentira. Una microexpresión, una incongruencia o un cambio de conducta te dicen que hay una emoción o un conflicto. La mentira solo se confirma con hechos.
Ayuda mucho separar lo que viste de lo que crees que significa, como explico en cómo leer a las personas.
Cómo preguntar para que la verdad salga sola
- Baja el tono. Una acusación pone a la defensiva a culpables e inocentes por igual y te deja sin información. Pregunta con curiosidad: "Cuéntame cómo fue lo de ayer".
- Pide primero el relato libre. Deja que cuente la historia completa sin interrumpir. Después pide detalles: quién más estaba, qué se dijo, qué pasó justo antes.
- No enseñes lo que sabes. Si ya tienes un dato, guárdalo. Deja que la persona dé su versión y compara. Si muestras tus cartas al principio, la historia se acomoda a lo que sabes.
- Haz preguntas que no espera. Las preguntas previsibles traen respuestas ensayadas. "¿Dónde te sentaste?" o "¿qué fue lo primero que hiciste al llegar?" son difíciles de preparar.
- Usa el silencio. Después de una respuesta, espera unos segundos. Quien está inventando a veces sigue rellenando y termina contradiciéndose.
Situaciones de todos los días
En el trabajo. Un empleado asegura que envió el reporte el lunes. En lugar de "¿me estás mintiendo?", dile: "Reenvíamelo, que no lo encuentro". El correo enviado resuelve lo que ningún gesto puede resolver.
En una compra. El vendedor jura que el carro nunca chocó. Su sonrisa da igual; lo que importa es el historial del vehículo y la revisión de un mecánico de tu confianza.
En la familia. Tu hija adolescente dice que estuvo en casa de una amiga. Si la acusas, la conversación se cierra. Si preguntas con interés qué hicieron y quién más fue, obtienes detalles que puedes contrastar, y le dejas espacio para corregir su versión sin humillarla.
Por WhatsApp. Por escrito desaparecen la cara y la voz, y con ellas buena parte de tu información. Si algo te importa de verdad, llama o habla en persona.
Qué hacer cuando sospechas que te mienten
Primero, distingue una mentira suelta de un patrón. Todos decimos mentiras pequeñas ("me encantó el regalo"). Lo que debe preocuparte es la mentira que se repite, que te perjudica y que, cuando la señalas, termina convertida en culpa tuya. Si alguien niega lo que viste y te hace dudar de tu propia memoria, eso tiene nombre y lo explico en qué es el gaslighting. Si notas varias jugadas de ese tipo juntas, revisa cómo detectar a un manipulador.
Segundo, busca hechos que se puedan comprobar, como mensajes o recibos. Y tercero, decide qué vas a hacer con la confianza. Ganar la discusión importa poco si la relación ya se rompió por dentro.
La ventaja de entender el engaño
Saber cómo funciona la mentira te pone en otra posición. Preguntas de forma que la verdad tenga por dónde salir y no acusas a quien solo estaba nervioso. En una negociación detectas el punto en que el otro duda; en casa, la conversación que hace falta tener. A ti te va a costar más que te engañen, porque reconoces las historias demasiado perfectas, las respuestas que esquivan la pregunta y la prisa sin razón.
La próxima vez que sospeches, empieza por el relato libre sin interrumpir y deja para después las preguntas de detalle que puedas contrastar con un hecho. Cómo se construye un engaño y qué leyes de la conducta usa quien manipula está desarrollado en una parte de El Sabio Oscuro de la Psicología.
Preguntas frecuentes
¿Se puede saber si alguien miente por los ojos?
No por la dirección de la mirada: Richard Wiseman y su equipo (2012) no encontraron relación entre hacia dónde mira alguien y si miente. Evitar la mirada tampoco es una señal fiable: depende de la cultura y de la timidez, y quien miente puede sostener la mirada igual que quien dice la verdad.
¿Qué son las microexpresiones?
Son expresiones faciales que duran una fracción de segundo y muestran una emoción que la persona intenta ocultar. Las estudió el psicólogo Paul Ekman. Te dicen qué sintió alguien, pero no por qué, así que por sí solas no prueban una mentira. Además, que entrenarse para verlas mejore la detección de mentiras está poco probado.
¿Qué es el error de Otelo?
Es tomar el miedo de una persona inocente como prueba de que miente. Lo nombró Paul Ekman a partir de la obra de Shakespeare, donde Otelo interpreta el terror de Desdémona como culpa. Quien siente que no le creen se pone nervioso, diga o no la verdad.
¿Cuál es la mejor forma de saber si alguien miente?
Comparar su conducta con la habitual, prestar atención a la historia más que a los gestos y, sobre todo, contrastar con hechos. Pregunta sin acusar, deja que cuente todo y no reveles lo que ya sabes. Ninguna señal sola es prueba.
¿El polígrafo detecta mentiras?
El polígrafo mide activación física, como pulso, respiración y sudor, y una persona inocente pero nerviosa también se activa. Por eso sus resultados son discutidos y en muchos lugares no se aceptan como prueba en un juicio. Es el mismo problema del error de Otelo, con cables.